FRANCIA
Angel Carrique en A Luchar por el Socialismo (Para Kaos en la Red)
Durante la campaña electoral, Sarkozy expresó su deseo de que el resultado electoral liquidase definitivamente la herencia del mayo del 68, una herencia que se resumiría en el relativismo moral y el individualismo. La rebeldía juvenil y social (inmigrantes, estudiantes…) sería consecuencia de que mayo tiró por tierra todos los valores que merecen respeto. De este modo, Sarkozy pone en el centro del debate público las ideas del grupo de intelectuales que le rodea (como los pensadores Alain Finkielkraut y André Glucksmann) a los que se conoce como los “nuevos reaccionarios” o “néorécs”, eco francés de los “neocons” yankis. Pero, ¿qué fue lo que sucedió realmente en aquel mes mítico?
MAYO DE 1968: NO SÓLO UN MOTÍN ESTUDIANTIL, SINO UNA INMENSA MOVILIZACIÓN OBRERA
Sarkozy acusa al mayo del 68 de haber sido un motín organizado por estudiantes acomodados de familia rica, que en la vida adulta son “progres” y se “solidarizan” con los inmigrantes pero viven lujosamente. Un ejército de sociólogos, críticos o “defensores” del mayo francés comparten esta misma caracterización. Y es que los reaccionarios como Sarkozy confunden el contenido del movimiento con las pintadas de la Sorbona o el Odeon.
La idea tan repetida por los “nuevos reaccionarios” de que el mayo del 68 fue una “revolución de hijos de papá”, olvida que las manifestaciones estudiantiles detonaron una huelga general que duró dos meses y en la que participaron 10 millones de trabajadores. ¡Una huelga general que nadie convocó! La CGT habló de la huelga general como de un “hecho”. Los sindicatos sólo convocaron una jornada de huelga general el 13 de mayo, pero los trabajadores continuaron semanas y semanas.
Sobre el número de huelguistas los datos del Ministerio de Trabajo informan sobre 150 millones de jornadas de trabajo “perdidas”. No se puede saber con exactitud cuántos huelguistas hubo durante la semana crítica, del 22 al 30 de Mayo. ¿Seis, quizás nueve millones? Sin embargo está claro que fueron 4 millones los que continuaron tres semanas la huelga, dos millones durante un mes entero, de una población trabajadora de 15 millones.
No sólo paró la clase obrera industrial, también lo hicieron los docentes, los sanitarios, los bancarios, y hasta los futbolistas, los dibujantes de comic, los actores, los presentadores de TV…. Y no era una huelga tradicional, hubo múltiples intentos de poner en marcha las fábricas por parte de los propios trabajadores, de cambiar todo el modo de trabajar, de cambiar todo. De forma espontánea, la clase trabajadora francesa había comenzado la revolución proletaria e instintivamente se disponía a hacerse con el control de los medios de producción.
EL PAPEL DE DETONADOR DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL
Igual que no se pueden reducir los acontecimientos a la lucha estudiantil, también hay que admitir que fueron los estudiantes universitarios el motor que lo inició todo.
Mayo no fue un rayo en un cielo sereno. La universidad estaba agitada desde hacía un tiempo, vibraba con la solidaridad con Vietnam y se movilizaba contra la política educativa de De Gaulle. El enfrentamiento de un estudiante, Daniel Cohn-Bendit, con un ministro llevó a la ocupación policial de la Sorbona, a los enfrentamientos del día 3 de mayo de 1968, con numerosos heridos y detenidos, a la convocatoria de grandes manifestaciones estudiantiles y docentes, y finalmente al sábado 10.
El 10 de mayo fue la noche de la batalla de las barricadas en el Quartier Latin. Transmitida en directo por radio, esa noche toda Francia vibró con los estudiantes. Hubo 367 hospitalizados, de los que 251 eran policías. Al día siguiente los sindicatos convocaron huelga general en solidaridad con los estudiantes. Pero la “solidaridad con los estudiantes” se convirtió en la chispa que encendió la pradera.
EL PAPEL DEL PCF
Como tantas otras veces, el Partido Comunista desactivó una situación revolucionaria que podría haber tenido un resultado favorable para los trabajadores. Los dirigentes del PCF acusaban a los “izquierdistas” de ser “agentes de De Gaulle”, intentando reconducir el movimiento hacia una simple huelga reivindicativa, a la espera de elecciones.
Cuando en junio de 1936 se desató una huelga general masiva con ocupaciones de fábrica, que tampoco nadie había convocado, el PCF y la CGT trabajaron entonces por desactivarla firmando las vacaciones pagadas en los acuerdos de Matignon. Repitiendo la misma táctica ahora, los acuerdos de Grenelle del 27 de mayo elevaron los salarios. En ambas ocasiones en las principales empresas los trabajadores rechazaron los acuerdos, pero la burocracia de la CGT los impuso. Así estaba expedito el camino para reconducir la situación.
En el momento más álgido del movimiento huelguístico, De Gaulle fue a Alemania a hablar con el general Massu, a asegurarse de la lealtad del ejército, cuando los primeros síntomas de descomposición de las fuerzas represivas ya empezaban a ser visibles. Mientras el día 24 De Gaulle había anunciado un referéndum y la gente le gritaba que se fuera, el día 30 todo había cambiado y cuando anunció la convocatoria de elecciones contó con el apoyo en la calle de una gran manifestación de la “mayoría silenciosa” reaccionaria… la huelga general languideció a lo largo de junio, hasta que en las elecciones legislativas de los días 23 y 30 ganaron los gaullistas.
UN FENÓMENO INTERNACIONAL
El Mayo francés también fue la refracción nacional de un fenómeno internacional. El año anterior se había producido la “revolución cultural” china y la muerte del Che. Al siguiente se producirían el Cordobazo argentino y el “otoño rampante” italiano. Y hay que recordar que el mismo año se produjeron el mayo francés, la ofensiva del Tet en Vietnam y la “primavera de Praga” en Checoslovaquia. La revolución proletaria en los países imperialistas, la lucha revolucionaria antiimperialista en los países coloniales y la revolución política antiburocrática, por la democracia obrera en los estados obreros, tendían a sincronizarse.
¡MAYO SÍ!
No se sabe quién falsifica más el significado de los acontecimientos del 68, si los partidarios de Sarkozy que quieren “liquidarlos” o la izquierda reformista que los “reivindica”. En cualquier caso, ambos comparten una visión: mayo fue el fin de la revolución, la última llamarada. ¡Confunden la realidad con sus deseos! Lejos de estar enterrado, el mayo del 68 sigue siendo un ejemplo y al mismo tiempo un aviso. Porque en aquella época también era la moda en la izquierda negar la posibilidad misma de la revolución. Entonces era por el pleno empleo o el consumismo. Hoy añaden que la clase trabajadora es demasiado precaria para luchar, o incluso que no existe o ha perdido su centralidad en la lucha social. Entonces estalló mayo, la realidad desmintió su análisis y por un momento el poder burgués pareció desaparecer. Sin duda los actuales teóricos del cinismo serán también desmentidos.
Este artículo fue publicado en A luchar por el socialismo nº 40 de junio de 2007.
http://www.marxismo.info/spip.php?article292 tomado de: http://www.kaosenlared.net/noticia/58601/nuevos-reaccionarios-asalto-mayo-frances-1












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